Hay que ser pacientes para vernos en el espejo de nuestro corazón

Una vez que comprendimos que somos almas y que somos hermanos, a pesar de haberlo olvidado, desarrollamos una gran paciencia, que nunca llega a su fin porque se basa en la humildad. 

Una humildad que surge de la conciencia de que para poder tomar poder del Padre tengo que ser consiente del alma, en ese estado soy sin ego y me libro de la ignorancia de que soy el cuerpo que ocupo o sus atributos, o la personalidad.  De esa forma me desapego de mis relaciones.

Mirarnos en el espejo de nuestro corazón
Mirarnos en el espejo de nuestro corazón

Gracias a esto me vuelvo libre de preocupaciones y recupero el autorrespeto basado en mi verdadera identidad.  Pero si tengo la fe de mantener la valentía de vivir con esta nueva conciencia de que soy un alma, puedo permanecer sin temor, entonces respeto a las almas porque comprendo que ellos también tienen la energía para llevar a cabo el cambio en sus vidas.

Solo hace falta ser honesto conmigo mismo como primera medida y luego ser honesto con los demás.  No es cuestión de arrogancia por lo que se posee ya sea en bienes o talento, sino el autorrespeto de que soy un ser espiritual lleno de poderes y virtudes.

Lo que pasa es que ahora me he olvidado la forma de despertar estos talentos y Dios, o Baba (que es la forma en que se refieren al padre dulcemente en la India) ha venido a mostrarme el camino hacia estas cualidades y ha venido a darme el poder para terminar con los viejos hábitos y reestablecer mi personalidad espiritual y eterna.

Uno de los frutos, y comúnmente el primer fruto que obtenemos en este camino es la paz.  Es una paz permanente y duradera que no depende de nada externo.  Una paz que hace que nos podamos mirar en el espejo de nuestro corazón sin asustarnos. Y esto es porque gracias al conocimiento espiritual del Padre comprendemos que han crecido en nosotros la maleza de los vicios.  La misericordia del Padre es mostrarnos esto y nuestra misericordia es hacer esfuerzos por enmendar esta situación.

El amor del Padre nos vuelve completamente desapegados y nos limpia internamente.  El amor del Padre lo podemos experimentar a través del yoga o unión con Él.  Esta unión es a través del pensamiento, no es necesario suspender nuestros pensamientos para tener yoga sino todo lo contrario.  Es decir llenar nuestra mente con los pensamientos acerca de Dios y sus atributos y de esta forma la conexión con el será natural.

carafaceolas

 

 

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