Palmada en la espalda

Hace pocos días comencé a fijarme en como la gente se daba palmaditas en la espalda y descubrí que no todos lo hacemos de igual forma, o queremos decir lo mismo cuando lo hacemos.  Naturalmente esto es casi inconsciente pero que es la espiritualidad sino tomar conciencia de aquello que es inconsciente, para que podamos arreglarlo en el caso de que sea necesario para nuestro progreso espiritual.

Las palmaditas que vi fueron 4, pero puedes agregar alguna en la parte de comentarios si crees que me olvidé de alguna.  Está la palmadita de alguien que te quiere, son las que recibimos de nuestra familia o núcleo primario, generalmente con frases como esta: “Vamos Mariano, que te quiero ver bien”.   También está la palmadita de alguien que por ahí no es tan cercano, pero que igual es importante porque te inspira a realizar algún esfuerzo.  Te la podría dar un amigo o compañero de la vida.  Es el que sabe que estás pasando por una situación complicada y te quiere dar su apoyo.  Sería una palmadita con más firmeza pero con no menos fuerza: “vamos loco, que vos podés” porque cree en tus capacidades.  La tercera es la palmadita de un compañero de trabajo, que nos muestra su aprecio por las horas que compartimos, lo cual nos vuelve compañeros de la vida. 

Por último, y en esta me quiero detener un poco, está la palmadita que dice “vamos, fuerza y adelante”, aunque las palabras y la palmadita quedan a medio camino (nosotros decimos entre San Juan y Mendoza) porque no son dichas con fe

 

Imagen de palmada en la espalda

Es que para poder dar ánimo a otro primero tenemos que tenerlo nosotros mismos.  Eso es producto de la meditación, podemos ayudarnos con un comentario o alguna técnica que nos recuerde que somos seres espirituales y que hay algo más allá de lo físico.  Como siempre digo (y no es de mi autoría pero se volvió un axioma espiritual), somos seres espirituales teniendo una experiencia física y no seres físicos teniendo una experiencia espiritual.  La correcta relación es “yo” el alma tengo un cuerpo y no viceversa.  La meditación me puede ayudar a regular mi relación con el cuerpo.

No venimos al mundo físico a perdernos en la quimera de las acciones materiales.  Es cierto, cuando recién bajamos al mundo físico del Hogar, experimentamos felicidad porque el alma es pura.  Por esta razón el cuerpo está puro.  El estado del cuerpo (y del mundo), depende del estado del alma.  Si mi visión es pura puedo transformar a los demás que no tienen una visión tan elevada.  Una visión elevada puede transformar el mundo.  Para eso nos encontró BABA.  El nos hace sus ayudantes en este tiempo, para que nos volvamos instrumentos para despertar a los demás del sueño de la ignorancia (la incorrecta relación con el cuerpo que incluye a los 5 vicios).  Pero para eso primero tenemos que despertar nosotros.  No hay un “yo” separado del mundo.  Somos un nosotros.  Lo que pasa también es culpa mía.  Ya sea por acción u omisión (cuando conozco la verdad).

La meditación y el conocimiento que hay en este Blog te pueden ayudar a conectar con esa parte pura, espiritual de tu ser. Esa parte que te hará elevar tu estado y tu visión, para que cuando le des a alguien una palmadita en la espalda, se la des en paz y tranquilidad, desapegado pero con todo amor, con la energía del alma.  Necesitamos encontrar la belleza del alma para transmitirla.

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